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Larry Hernandez

Jul 21, 2026

FE, FAMILIA Y GRATITUD

Entrevista: Rosy Oros
Fotografías: Cortesía del artista

Hay artistas a quienes uno sigue durante años desde la distancia, observando su evolución, sus éxitos y los momentos que han marcado su carrera. Larry Hernández es uno de ellos. Aunque nuestras trayectorias se habían cruzado en distintas ocasiones dentro de la industria, esta fue la primera vez que tuve la oportunidad de sentarme a conversar con él de manera personal.

Lo que comenzó como una conversación sobre su próxima presentación en la Feria de Skagit, Washington, terminó convirtiéndose en una charla sincera sobre la fe, la familia, la perseverancia y los aprendizajes que han acompañado su camino durante casi tres décadas de carrera.

Hoy, Larry Hernández se muestra como un hombre agradecido por las bendiciones que ha recibido, orgulloso de la familia que ha construido y consciente de que el verdadero éxito no se mide únicamente por los escenarios, sino también por las lecciones que la vida deja en el camino.

Larry, ¿cómo describirías la etapa que estás viviendo actualmente, tanto en lo personal como en lo profesional?

Me siento muy bendecido. En lo personal, soy un hombre que vive para su familia. Soy un papá protector, muy pendiente de mis hijos y de acompañarlos en cada etapa de sus vidas. La experiencia te va enseñando muchas cosas y hoy veo la vida desde una perspectiva muy distinta.

Mis hijos son mi mayor orgullo y mi mayor responsabilidad. Cuando veo todo lo que hemos construido juntos, entiendo que muchas de las bendiciones que han llegado a mi vida tienen un propósito mucho más grande.

En lo profesional sigo haciendo lo que más amo. Han pasado muchos años desde aquellos primeros discos y sigo aquí, trabajando, grabando, preparando nueva música y manteniéndome vigente. No siempre se trata de estar en el lugar más grande; se trata de seguir haciendo lo que amas y conectar con la gente.

Todos vivimos de motores que nos impulsan a seguir adelante. Después de tantos años de carrera, ¿cuál es el tuyo hoy?

Primero está Dios. Siempre ha estado Dios.

Recuerdo perfectamente una noche, alrededor de 2004, cuando vivía en Phoenix, Arizona. Llevaba años luchando por mi carrera, grabando música, abriendo conciertos y componiendo canciones, pero sentía que las cosas no avanzaban. Esa noche comencé a llorar, lloré mucho. Sentía impotencia porque trabajaba duro y parecía que nada pasaba. Entonces le pedí a Dios algo muy sencillo: que la gente supiera quién era Larry Hernández.

No le pedí dinero ni fama. Le pedí una oportunidad. Y hasta el día de hoy siento que Dios me escuchó. Tengo un pacto con Él. Por eso trato de ser agradecido todos los días. Después vienen mi esposa, mis hijos, mi familia y toda la gente que me ha acompañado durante tantos años.

“Primero está Dios. Siempre ha estado Dios”

Has vivido momentos maravillosos, pero también momentos muy difíciles. ¿cuál consideras que ha sido la lección más importante que te ha dejado este camino?

Sin duda, el proceso que viví en 2015 marcó mi vida para siempre. Mi traslado a South Carolina esposado de pies y manos fue el tramo más largo de mi vida, fue una experiencia muy difícil, pero también fue la etapa que me enseñó a valorar cosas que antes daba por sentadas. Aprendí a agradecer, a creer más profundamente y a entender que incluso los momentos más complicados tienen una razón de ser.

Durante ese tiempo le pedí mucho a Dios. Fueron días muy duros emocionalmente. Pero cuando todo terminó comprendí algo importante: no debía preguntarle por qué me había puesto en esa situación, sino qué quería enseñarme a través de ella. Hoy entiendo que fue una etapa que me ayudó a crecer como hombre, como padre y como ser humano.

“Si Dios me puso ahí, fue para moldearme y hacerme mejor hombre.”

Hablando de la familia, es imposible no mencionar la relación que has construido junto a Kenia Ontiveros y tus hijos. El público ha sido testigo de esa evolución.

Mi familia es mi tesoro más grande. Kenia ha estado conmigo en momentos muy importantes de mi vida. Ha estado cuando todo va bien y también cuando las cosas se ponen difíciles. Es una mujer extraordinaria.

Con tantos compromisos e hijos, es fácil olvidarse de la pareja. Por eso buscamos espacios para nosotros, para conversar y seguir construyendo nuestro matrimonio. Ella siempre ha estado ahí con una palabra de ánimo, un abrazo o simplemente haciéndome sentir que no estoy solo.

Creo que la familia ha sido una de las razones por las que sigo aquí.

En ICONOS siempre nos gusta preguntar: ¿quién es ese ícono que ha inspirado tu camino?

He aprendido de muchas personas y de muchas etapas de mi vida. He admirado a figuras como Joan Sebastian, Vicente Fernández y Jenni Rivera. Tuve la fortuna de convivir con algunos de ellos y aprender observando su manera de trabajar y conectar con la gente. Pero también he aprendido de artistas más jóvenes, de colegas y de amigos. Creo que los íconos cambian conforme avanzamos por la vida.

Lo importante es nunca dejar de observar y nunca dejar de aprender.

Estás muy cerca de cumplir tres décadas de trayectoria. ¿Cómo explicas esa vigencia en una industria tan cambiante?

Adaptándome. La música cambia, las plataformas cambian y la forma en que la gente consume contenido cambia todos los días. Uno tiene que evolucionar sin perder su esencia. Sigo grabando música, creando contenido y buscando nuevas formas de conectar con el público. Pero al mismo tiempo sigo siendo el mismo Larry.

Creo que la gente conecta con la autenticidad. Tal vez esa ha sido una de las claves para seguir aquí después de tantos años.

En agosto regresarás a Washington para presentarte en la Feria de Skagit. ¿Qué puede esperar el público?

Mucha música y mucha alegría. Voy a llevar las canciones que han sido parte importante de mi carrera, pero también material más reciente y algunas sorpresas para toda la gente que nos acompañe.

Siempre que voy a Washington me reciben con muchísimo cariño y para mí siempre es un gusto regresar.

Para cerrar, si hoy pudieras agradecerle algo a la vida, ¿qué sería?

La salud, sin duda. Agradezco a Dios por permitirme seguir haciendo lo que amo y por darme una familia maravillosa. También agradezco a toda la gente que durante tantos años ha escuchado mi música y me ha acompañado en cada etapa de mi carrera.

Nada de esto tendría sentido sin ellos. Sigo sintiéndome bendecido. Y mientras Dios me lo permita, seguiré trabajando, creando música y compartiendo mi historia con quienes han estado conmigo desde el principio.

Al finalizar nuestra conversación, confirmé personalmente que Larry Hernández posee una cercanía genuina con la gente. Durante nuestra charla compartió historias, recuerdos y reflexiones con la misma naturalidad con la que conversa con un amigo.

Me sorprendió su apertura para hablar de los momentos más difíciles de su vida, de su fe, de su familia y de los aprendizajes que lo han acompañado a lo largo de casi 30 años de carrera.

Más allá del artista que llena escenarios y acumula millones de vistas, encontré a un hombre agradecido, consciente de sus bendiciones y comprometido con seguir evolucionando, queda claro que el verdadero motor de Larry Hernández sigue siendo el mismo: la fe, la familia y el profundo agradecimiento por una carrera que continúa escribiendo nuevas historias.

“Me siento bendecido de tener a Kenia en mi vida. Me ha dado un beso a través del vidrio de una cárcel, en la cama de un hospital y sobre un escenario. Ha estado conmigo en los momentos más difíciles y también en los más felices. Siempre está ahí para darme fuerza, ánimo y amor.” -Larry Hernández